El retiro del multimillonario: por qué el compromiso de dar se está desmoronando

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La promesa que alguna vez hicieron las personas más ricas del mundo (regalar más de la mitad de su fortuna) se está disolviendo silenciosamente. The Giving Pledge, lanzado en 2010 por Warren Buffett y Bill Gates, tenía como objetivo fomentar la redistribución extrema de la riqueza. Sin embargo, un número cada vez mayor de multimillonarios está cuestionando o abandonando por completo este compromiso voluntario.

El cambio se produce cuando la concentración de la riqueza global alcanza niveles sin precedentes. El 1% más rico de Estados Unidos posee ahora tanta riqueza como el 90% inferior combinado, una disparidad sin igual desde 1989. En todo el mundo, las fortunas de los multimillonarios han aumentado un 81% desde 2020, mientras que una cuarta parte de la población mundial enfrenta inseguridad alimentaria crónica. Este marcado contraste ha alimentado el escepticismo sobre la eficacia y relevancia del Compromiso.

La disminución de la participación

Las cifras cuentan una historia clara: la participación está cayendo en picado. En sus primeros cinco años, 113 familias firmaron el Compromiso. Esto se redujo a 72 en los cinco siguientes, 43 en los siguientes y apenas cuatro en todo 2024. Figuras clave como Elon Musk, Mark Zuckerberg y Sam Altman permanecen en la lista, pero incluso algunos expertos dudan de su futuro.

Peter Thiel, un destacado inversor en tecnología que nunca firmó el Compromiso, admite abiertamente haber alentado a los firmantes a retirarse. Describe el Pledge como un “falso club Boomer adyacente a Epstein” y afirma que muchos de los que permanecen se sienten “chantajeados” para mantener una promesa no vinculante. Thiel ha instado activamente a Musk a cancelar su inscripción, argumentando que, de lo contrario, sus fondos irían a “organizaciones sin fines de lucro de izquierda” elegidas por Gates.

Ideologías y prioridades cambiantes

La erosión del entusiasmo refleja un cambio ideológico más amplio en Silicon Valley. Algunos se han burlado y descartado de la antigua retórica de “hacer del mundo un lugar mejor”. El veterano inversor en tecnología Roger McNamee señala que ahora domina la mentalidad libertaria, defendida por figuras como Thiel, que prioriza la acumulación de riqueza sobre la filantropía.

Esta mentalidad influye cada vez más en las políticas, y actualmente figuras libertarias ocupan cargos en el gobierno. Se está cuestionando el marco tradicional de “retribuir” y algunos argumentan que crear empresas e impulsar la innovación son contribuciones suficientes.

El auge de la filantropía independiente

Mientras el Giving Pledge flaquea, muchos multimillonarios siguen participando en la filantropía, pero en sus propios términos. La Iniciativa Chan Zuckerberg (CZI), por ejemplo, está recalibrando su enfoque, cambiando el enfoque de la educación y la justicia social a su red Biohub, un instituto de investigación centrado en la biología.

Bill Gates, sin embargo, sigue comprometido con el Compromiso y anuncia planes para donar prácticamente toda su riqueza restante a través de la Fundación Gates para 2045. Esta divergencia pone de relieve la creciente división entre quienes ven la filantropía como una obligación moral y quienes la ven como un esfuerzo estratégico o incluso innecesario.

Contexto histórico y perspectivas futuras

La concentración extrema de la riqueza no es nueva. La Edad Dorada de finales del siglo XIX vio disparidades similares, pero finalmente se corrigieron mediante la destrucción de la confianza, los impuestos y las reformas regulatorias impulsadas por la presión política. Las instituciones que permitieron estos cambios –un Congreso funcional, una prensa libre y un Estado regulador empoderado– son hoy más débiles, lo que plantea interrogantes sobre si se producirán correcciones similares.

La riqueza acumulada por los multimillonarios solo en 2025 podría haber proporcionado 250 dólares a cada persona en la Tierra y, al mismo tiempo, dejar a los más ricos significativamente más ricos. El Giving Pledge siempre fue una “promesa moral” sin ningún mecanismo de aplicación. Su éxito inicial sugiere una era diferente, mientras que su desmoronamiento actual refleja un mundo donde la acumulación de riqueza tiene prioridad sobre la redistribución voluntaria.

La retirada del Compromiso no señala el fin de la filantropía, pero sí subraya un cambio fundamental en las prioridades. Queda por ver si esta tendencia conducirá a nuevas intervenciones políticas o simplemente exacerbará las desigualdades existentes.