El futuro de la informática puede estar más cerca de lo que pensamos y podría implicar el uso de gafas. Los avances recientes en la tecnología de realidad extendida (XR), impulsada por la inteligencia artificial (IA) y el hardware mejorado, sugieren que se está produciendo un cambio generalizado. Desde la traducción en tiempo real hasta la integración perfecta con las tareas cotidianas, los dispositivos XR, en particular las gafas inteligentes, están evolucionando más allá de elementos novedosos para convertirse en herramientas realmente útiles.
La evolución de XR: de auriculares anticuados a dispositivos portátiles cotidianos
Los primeros cascos de realidad virtual (VR) se mostraron prometedores, pero nunca alcanzaron una adopción generalizada debido a su volumen y funcionalidad limitada. Incluso el Vision Pro de Apple, a pesar de su publicidad, aún no ha captado el atractivo masivo. Sin embargo, el impulso está cobrando impulso. Google, Qualcomm, Meta y Xiaomi están invirtiendo fuertemente en XR, y las ventas de las gafas Rayban de Meta se multiplicaron por 12 solo en el último año.
No se trata sólo de ilusiones. Según Rick Osterloh, vicepresidente senior de Google, “Ha llegado el momento [de XR]… La tecnología está lista y una serie de productos realmente cambiarán la experiencia del usuario”. La combinación de chips potentes (como el Snapdragon de Qualcomm) y avances en inteligencia artificial lo hacen posible.
La IA potencia la experiencia XR
La IA es el catalizador clave. La traducción en vivo, donde las palabras habladas aparecen como subtítulos en tiempo real, se está convirtiendo en una característica estándar. Las gafas AR de Snap, por ejemplo, traducen conversaciones sobre la marcha, permitiendo interacciones naturales sin interrupciones del contacto visual. Esta es sólo una aplicación: los dispositivos XR también pueden mejorar la productividad, la navegación y el entretenimiento.
La integración de la IA va más allá de la traducción. Las gafas XR pueden aprovechar los sensores para comprender el entorno del usuario, proporcionando información contextual y experiencias inmersivas. Como explica Dino Bekis, vicepresidente de dispositivos portátiles de Qualcomm: “Ve lo que tú ves. Puede oír lo que tú oyes”. Esto convierte a XR en una interfaz natural para la IA, que cierra la brecha entre los mundos digital y físico.
La cuestión de la comodidad: las gafas no son para todos
Para aquellos que dudan sobre el uso de gafas, el futuro no se limita a las gafas. La industria reconoce que no todo el mundo adoptará gafas por motivos de comodidad. En cambio, la atención se centra en crear un ecosistema perfecto de dispositivos portátiles (relojes, auriculares, teléfonos) que puedan compartir datos sensoriales y mejorar la experiencia XR sin necesidad de que los usuarios usen hardware voluminoso todo el tiempo.
El objetivo es la interoperabilidad: permitir que varios dispositivos interactúen y contribuyan a una experiencia unificada impulsada por la IA. Las empresas de tecnología están trabajando para garantizar que, ya sea que elija gafas, un reloj inteligente o una combinación de dispositivos portátiles, la tecnología subyacente se adapte a sus preferencias.
En conclusión, XR está preparado para lograr un gran avance gracias a la IA y los avances del hardware. Si bien la adopción generalizada puede no significar que todos usen anteojos, el potencial de la tecnología para remodelar la forma en que interactuamos con la información y el mundo que nos rodea es innegable. El futuro de la informática puede no consistir en reemplazar los teléfonos inteligentes, sino en aumentar la realidad misma.




























