La democracia no es un deporte para espectadores. Sin embargo, la mayoría de los países que consideran su turno de medio año como Presidente del Consejo de la Unión Europea lo olvidan. Generalmente, el proceso es a puerta cerrada. Los burócratas hablan con otros burócratas. Los académicos intercambian notas con líderes de ONG. El público se queda en casa, en su mayoría confundido por acrónimos como Tratado de Lisboa o Política Exterior y de Seguridad Común.
Irlanda decidió probar algo más para su Presidencia de la UE de 2026. No se limitaron a susurrar al oído de los poderosos. Abrieron la palabra a todos. Fue una marcada desviación del manual estándar, lo que demuestra que la perspectiva nacional dentro de la agenda de una presidencia no tiene por qué ser un mito.
Cómo funcionó realmente el diseño de la consulta irlandesa
El tiempo importa. Irlanda inició este experimento el 5 de noviembre de 2025. Eso es ocho meses antes de que realmente tomen el mazo en Bruselas. Ocho meses parece mucho tiempo en política. Permite respirar. Espacio para pensar.
La consulta duró cinco semanas y tres días. Aceptaron entradas tardías por unos días más. Gracia. Las preguntas no quedaron atrapadas detrás de un muro de pago ni escondidas en un PDF denso. Estaban pegados en sitios gubernamentales y comunicados de prensa, visibles para cualquiera que mirara.
¿Pero el verdadero genio? El formato. No se requieren ensayos. No es necesario un título en derecho. Los encuestados respondieron cuatro preguntas de contexto y cinco principales. Tenías un máximo de 500 palabras por respuesta. Eso obliga a tener claridad. Corta el gofre.
Esto es lo que preguntaron:
- ¿Cuáles son sus principales prioridades temáticas de alto nivel?
- ¿En qué áreas de políticas o propuestas legislativas es necesario centrarse y cuál debería ser el objetivo?
- ¿Cómo puede el trabajo del Consejo impactar positivamente a las personas, las empresas y las comunidades?
- ¿Cómo le vendemos la membresía a la UE a la gente? ¿Cómo podemos hacerles sentir propiedad de esta Presidencia?
- ¿Algo más que quieras gritar al vacío?
Sin preguntas capciosas. Sólo solicitudes directas de opinión.
Lo que la gente realmente quería discutir
¿A todos les importó? Al parecer sí. El gobierno irlandés recibió 484 presentaciones. ¿Quién apareció? No sólo los sospechosos habituales con traje. Individuos. Grupos de la sociedad civil. Propietarios de negocios. Académica. Órganos representativos.
Los datos del Anexo I cuentan una historia específica sobre lo que le importa a Irlanda en este momento.
La competitividad fue lo primero. El 14,15% de las respuestas priorizaron esto. Los valores no se quedaron atrás con un 12,32%. La salud ocupó el tercer lugar con un 11,46%.
Pero si profundizamos en ese número de “competitividad” veremos la frustración hirviendo bajo la superficie. El 57,8% de los encuestados no quería promesas vagas de crecimiento. Querían simplificación. Querían que se acabara la burocracia. El 36,2% quería un impulso a la tecnología, la innovación y la investigación.
La gente quiere que las reglas sean más fáciles. Quieren que la UE sea menos un dolor de cabeza para hacer negocios.
Por qué otros deberían copiar este modelo
El formato abierto hizo dos cosas simultáneamente. En primer lugar, permitió a los responsables de las políticas ver qué era lo que realmente estaba dañando el sentimiento local. En segundo lugar, educó al público.
¿Es naturalmente alto el interés por los asuntos de la UE? Difícilmente. La mayoría de la gente no podría distinguir entre la Comisión y el Parlamento sin una búsqueda en la wiki. Pero este ejercicio despertó el interés. Obligó a una conversación sobre la propiedad.
La simplicidad gana. Cada vez. Al mantener la duración corta y las preguntas claras, Irlanda permitió que segmentos de la sociedad normalmente excluidos de los circuitos políticos de Bruselas participaran libremente. No necesitas un doctorado en Relaciones Internacionales para responder “¿cómo podemos mejorar tu vida?”
La recompensa no fue sólo un montón de correos electrónicos. Era un resumen abierto de 30 páginas. Transparente. Detallado. Explicó quién dijo qué y por qué.
La mayoría de los estados miembros entierran estos informes. Irlanda los puso al frente y al centro. Una práctica transparente. Uno del que otros países de la UE podrían aprender. Si desea que sus ciudadanos participen en un proyecto, demuéstreles que sus palabras importan. No sólo en teoría, sino también en forma impresa.
La democracia no se trata del resultado perfecto. Se trata del proceso ruidoso y desordenado de decidirlo juntos.
El experimento irlandés sugiere que podemos liderar con algo más que competencia técnica. Podemos liderar escuchando. ¿Quién sabe? Quizás la próxima vez otro país tome el relevo y haga la pregunta.
