Por qué el dominio de Chrome es la mayor amenaza a la libertad en Internet

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El debate no es nuevo, pero lo que está en juego ahora es diferente. ¿Google se está apoderando silenciosamente de la Web? La respuesta solía ser un tal vez. Ahora, con competidores como Firefox luchando bajo el peso de la pandemia, parece más bien un sí.

Cómo la pandemia acabó con Firefox

Mozilla no está muerta, pero está sangrando. El cambio hacia el trabajo remoto y el aprendizaje en línea durante la crisis aceleró una tendencia que ya estaba en marcha: los usuarios abandonan Firefox por Chrome.

¿Por qué? Velocidad y compatibilidad. Cuando una empresa crea software, lo prueba en el navegador más popular. Ese es Chrome. Si un sitio falla en Firefox, la mayoría de los usuarios culpan a Firefox, no al desarrollador. Esto crea un circuito de retroalimentación.

“Los desarrolladores construyen para el líder del mercado, no para el retador”.

No se trata sólo de cuota de mercado. Se trata de supervivencia. Si Firefox no puede mantenerse al día con el conjunto de funciones de Chrome, los usuarios lo abandonan. Y cuando los usuarios se van, Mozilla pierde los datos y la financiación necesarios para innovar.

¿Qué navegador controla realmente tus datos?

Aquí está la parte incómoda. Chrome no es sólo un navegador. Es una puerta de entrada a todo el ecosistema de Google.

Cuando utiliza Chrome, inicia sesión en su cuenta de Google. Eso significa:
* Su historial de búsqueda se alimenta de su perfil publicitario
* Tus hábitos de navegación se sincronizan con Gmail, YouTube y Drive
* Google sabe lo que miras, cuándo lo miras y cuánto tiempo permaneces

Firefox intenta ser diferente. Bloquea los rastreadores. Ofrece mejores configuraciones de privacidad. Pero la privacidad es una batalla perdida si el producto es más lento o menos compatible. Los usuarios quieren comodidad. Quieren que el botón funcione.

Por qué esto es importante para los usuarios cotidianos

No necesitas ser un hacker para preocuparte por esto. Si una empresa controla la ventana principal a Internet, controla las reglas.

Piénselo de esta manera:
1. Resultados de búsqueda: Google posee la barra de búsqueda en Chrome. Pueden impulsar sus propios servicios.
2. Estándares web: Chrome lidera el establecimiento de nuevos estándares web. Si Firefox no puede seguir el ritmo, la web se rompe para los usuarios de Firefox.
3. Poder de monopolio: Domina un único motor de navegador (Blink/Chromium). Esto significa menos competencia, menos innovación y menos opciones.

¿Es un monopolio? Técnicamente, no. Aún puedes usar Safari, Edge o Firefox. Pero en la práctica sí. La elección es una ilusión si las alternativas son inferiores.

¿Dónde nos deja esto?

No hay una solución fácil. Puedes cambiar a Firefox, pero es posible que encuentres errores. Puedes usar Brave, pero sigue estando basado en Chromium. Puedes usar Vivaldi, pero es un producto de nicho.

La verdadera pregunta no es si Google es malo. Se trata de si tenemos alternativas que sean suficientemente buenas. Ahora mismo, la respuesta es no.

Se suponía que la web estaba abierta. Se suponía que era un lugar donde cualquiera podía publicar y cualquiera podía competir. Esa visión se está desvaneciendo. Y la pandemia simplemente lo llevó al límite.

¿Qué pasa después? Probablemente nada dramático. Probablemente sólo sea una consolidación lenta y silenciosa. Del tipo que no notas hasta que es demasiado tarde para cambiar.